Alfonso Vélez Jaramillo
Jun 10, 2026
El asunto de las graderías o palcos durante la temporada sampedrina en Neiva es objeto de acalorados debates, porque no dejan espacios para la “gente de a pie”.
Los palcos le quitan espacio al peatón para desplazarse libremente y restringe el aprovechamiento gratis de las festividades a las familias de recursos económicos limitados.
No es cuento, quienes no cuentan con presupuesto disponible para pagar las costosas tarifas de los privados, reclaman y acusan a los organizadores de privatizar las fiestas.
Justo reconocer que este no es tema exclusivo de Neiva. Hay empresarios que recorren el país y trabajan las festividades con casetas, sus graderías y espectáculos y les va bien, porque nunca faltan.
Por esa razón, es plausible la decisión del alcalde Germán Casagua de habilitar este año más de 5 mil espacios gratuitos para que la ciudadanía pueda disfrutar en los desfiles de San Pedro.
Muy bien señor alcalde y, «al César lo que es del Cesar».
Bienvenido su “propósito de garantizar unas fiestas de San Pedro organizadas, incluyentes y sostenibles”.
No estamos en contra de los empresarios que generan empleos, todos tenemos derecho a trabajar, pero debe reconocerse que el pueblo ha perdido protagonismo y participación en las fiestas.
Los palcos, impiden la visibilidad y dejan muy pocos lugares para el ciudadano común que no tiene para pagar ni disfrutar, de “acuerdo con el bolsillo”.
No obstante, dijo el alcalde, “el punto tendrá solución este año, porque el pueblo ha sido tenido en cuenta”.
Además, no se permitirá el monopolio ni la ocupación del espacio público para el comercio de sillas por una sola persona.
Los palcos no solo encarecen las fiestas para el ciudadano común y, el impacto social no solo es económico sino de tipo cultural.
Con los palcos atrás van quedando los bambucos, tonadas, pasillos y la picaresca de las rajaleñas, desplazados por la música agropecuaria.
Este tipo de música, que otros con sorna la llaman traqueta, no pocas veces narra dramas desagradables de drogas y violencia, especialmente contra las mujeres, las autoridades y el orden social.
Además, en los palcos, los precios casi siempre son excesivos siguiendo la corriente de la opulencia que ha desplazado de los desfiles al ciudadano común.
En esos palcos ya no hay esa mística de la música folclórica tradicional del Huila y el Tolima Grande. Priorizan otros compases como vallenatos, reguetón y otros ritmos.
No contentos, ponen la música con alto volumen y entorpecen los desfiles con sus comparsas y sus bandas tradicionales que con esfuerzo económico y humano traen las delegaciones municipales y departamentales a Neiva.
Estos reproches casi nunca están dirigidos a los empresarios favorecidos con los palcos para su explotación particular, solo “chupa” la administración y el alcalde y su equipo.
Los palcos privados son válidos siempre y cuando también sufraguen las tarifas establecidas por el gobierno municipal y se sometan al orden administrativo establecido.
Deben tener medidas de seguridad, desde el control de cupos para evitar riesgos de colapso estructural y los altos costos.
La fiesta de San Pedro en el Huila que este mes contará con miles de artistas entre comparsas, bailarines y músicos, goza de interés en toda Colombia y deben tener controles para evitar futuras críticas destructivas a nivel nacional
Contrario a los ataques que le han hecho algunos empresarios y voceros de la oposición, el alcalde Casagua aseguró que la subasta pública de palcos se desarrolló este año “bajo estrictos criterios de transparencia y sostenibilidad”.
Los recursos recaudados, 70% serán destinados a la financiación de las fiestas, 20% para el ornato mantenimiento de espacios públicos y 10% para el bienestar animal.
Se subastaron 16 palcos y 21 zonas de patrocinadores cuya ubicación, dimensiones y características de los espacios fueron definidos de manera estratégica.
Se recaudaron cerca de mil millones de pesos. garantizando que su aprovechamiento tenga un impacto positivo para la ciudad y para la comunidad.
El reclamo de espacios para la “gente de a pie” durante los desfiles en las festividades sampedrinas, casi siempre son demoledores, a la administración municipal.
El alcalde destacó que esta estrategia permite avanzar hacia un modelo de fiestas más ordenado, incluyente y con sentido social, en el que los recursos generados regresen a la ciudadanía a través de mejores condiciones para el disfrute, la cultura, el espacio público y otros programas de beneficio colectivo.
“La Alcaldía de Neiva reafirma su compromiso con la planeación responsable, la transparencia administrativa y la protección de una de las celebraciones más importantes de la identidad opita, promoviendo unas fiestas que generen oportunidades, fortalezcan la economía local y permitan que más ciudadanos disfruten de la tradición sampedrina”, sostuvo el alcalde Germán Casagua.